Ecclesiar está en movimiento.

Cada día entran en funcionamiento nuevas máquinas, nuevos patios abren sus puertas y se levantan nuevas estructuras donde, hasta hace poco, sólo se construyeron terrenos no utilizados. Las ciudades crecen, las industrias aumentan su producción y miles de ciudadanos participan directa o indirectamente en los esfuerzos nacionales de construcción.

Esto no es sólo el número indicado en los registros ministeriales.

Este es el futuro de la nación.

The Government has clearly stated its priority: to strengthen the economic and industrial foundations of Ecclesiar so that the country can face with greater security the challenges facing it.

FUERZA DE TRABAJO

En las principales zonas industriales, el ritmo de actividad ha aumentado considerablemente. Acciaierie, talleres mecánicos, plantas de energía y plantas para la producción de equipos trabajan para satisfacer una creciente demanda nacional.

El principio es simple: una nación fuerte debe ser capaz de producir lo que necesita.

Cada tonelada de acero producida internamente, cada locomotora construida en nuestras plantas, cada motor liberado de nuestros talleres representa un paso hacia una mayor autonomía económica.

Por lo tanto, el trabajador eclesiástico no es sólo parte de la máquina de producción.

Es uno de sus equipos fundamentales.

De las manos del trabajador viene la fuerza de la industria; de la fuerza de la industria nace la seguridad de la nación.

Este es el mensaje que acompaña a la nueva temporada de producción.

NUEVAS INFRASTRUCTURAS, NUEVA POSSIBILIDAD

En paralelo con el desarrollo industrial, continúan las intervenciones sobre infraestructura nacional.

Las carreteras, los ferrocarriles, las conexiones y la logística se actualizan para permitir que las mercancías y los recursos lleguen a cada rincón del país con mayor rapidez.

Una fábrica no puede prosperar si sus materias primas permanecen firmes en depósitos.

Un ejército no puede ser suministrado si sus líneas de comunicación son insuficientes.

Una ciudad no puede crecer sin conexiones eficientes.

Por esta razón, el desarrollo de la infraestructura es uno de los pilares del nuevo programa nacional.

Las distancias deben disminuir.

Los enlaces deben aumentar.

La producción debe circular.

Ecclesiar debe convertirse en una nación capaz de moverse con la velocidad requerida por los tiempos modernos.

La ENERGÍA PREPARA

Pero mientras los talleres funcionan, las Fuerzas Armadas también persiguen su propio proceso de reorganización y modernización.

El mundo no ofrece garantías.

Aumentan las tensiones internacionales y ninguna nación puede permitirse ignorar lo que sucede más allá de sus fronteras.

Por ello, el Gobierno ha prestado especial atención a la disponibilidad de equipo militar, medios, municiones e infraestructura.

Los cuarteles están llenos de nuevas generaciones de soldados.

Los talleres trabajan en la producción de nuevos medios.

Los depósitos se suministran.

Los oficiales estudian nuevas doctrinas y nuevos sistemas de organización.

El objetivo no es sólo tener un ejército grande.

Tienes un ejército preparado.

La disciplina, la capacitación, el equipo y la organización serán las herramientas a través de las cuales Ecclesiar defenderá sus intereses.

LA REPONSABILIDAD

El crecimiento de una nación nunca es libre.

Requiere trabajo.

Requiere recursos.

Requiere sacrificio.

Y requiere sobre todo la capacidad de mirar más allá de lo inmediato.

Las dificultades económicas, la escasez de algunas materias primas y la necesidad de apoyar simultáneamente la industria, la infraestructura y los aparatos militares son problemas que no pueden ignorarse.

Pero precisamente en tiempos difíciles se mide la capacidad de una nación para organizarse.

El gobierno debe tomar decisiones.

Los ciudadanos enfrentarán sacrificios.

Las industrias tendrán que aumentar su eficiencia.

El aparato productivo debe orientarse hacia los objetivos considerados prioritarios.

No será una ruta corta.

Pero el futuro de Ecclesiar no será decidido por lo que el país posee hoy.

Será decidido por lo que será capaz de construir mañana.

En las ciudades, la vida continúa.

Mercados abiertos.

Los trenes salen.

Las fábricas juegan sus sirenas.

En el campo el trabajo continúa desde el amanecer.

En los talleres, las máquinas continúan trabajando incluso cuando el sol ahora está desmantelado.

Son imágenes simples y cotidianas.

Sin embargo, representan la realidad más importante: Ecclesiar está construyendo.

El futuro aún no está escrito.

Será determinado por las decisiones tomadas hoy, las inversiones realizadas hoy y el trabajo realizado hoy.

La nación tiene ante sí un camino difícil, pero también una posibilidad concreta de transformarse en un poder industrial, económico y militar capaz de defender sus intereses.

El tiempo de las expectativas debe dejar espacio en el momento de las obras.

Una fábrica a la vez.

De una manera a la vez.

Un soldado a la vez.

Una ciudad a la vez.

Así que se construye una nación.

Y mientras las primeras luces del amanecer iluminan los talleres y patios, Ecclesiar sigue mirando hacia adelante.

El futuro no espera.

Ecclesiar tampoco.

TRABAJO NACIONAL

La vida cotidiana de la nación