Imaginemos por un momento lo que una persona ve cuando elige primero su país y mira las tierras divididas entre otros países. Esta es una mirada en un espejo roto que no muestra el camino sino el acantilado. Te das cuenta de que no puedes regresar, no porque no seas bienvenido, sino porque el lugar al que vas a volver ya no existe.

Pocas personas recuerdan lo que nos trajo a este punto, pero todos ven la realidad en la que estamos ahora. ¿No tenemos la oportunidad de cambiarlo?