Brasil crea un programa para desarrollar nuevos jugadores. La idea es sencilla: dar comida, enseñar a luchar y a alentar a alguien a aprender a pagar la cuenta.

El nuevo proyecto aprobado en el Congreso, por 7 votos a 3, promete transformar nuevos en trabajadores, consumidores y soldados.

La primera medida saca a las estatales brasileñas de la disputa por Comida y Armas. La idea es dejar ese mercado para los propios jugadores y permitir que el nuevoto venda, lucre y comience a hacer girar el mercado.

Hasta entonces, parece una buena idea.

Luego viene la inversión: Comida y Armas todo día, hasta que el jugador llegue a nivel 20.

Y para completar el paquete, entrenamiento militar, grupo de combate y premiaciones para quien producir daño.

Es prácticamente una guardería patriótica:

comienza con comida, aprende a disparar y termina defendiendo a Brasil.

Pero hay una pregunta que nadie debería olvidar:

Cuando termine la comida gratuita, el novato continuará produciendo?

Porque desarrollar jugador no es sólo entregar recurso. Es transformar recurso en capacidad productiva.

El proyecto puede crear soldados.

Puede crear trabajadores.

Incluso puede fortalecer el mercado.

Pero aún falta transformar esos nuevos jugadores en productores capaces de construir la próxima etapa: empresas, industria y riqueza nacional.

Al final, tal vez el verdadero éxito del programa no sea cuántos novatos recibieron comida y armas.

Será cuántos de ellos, después de eso, lograron decir:

“ Ahora puedo producir mis.”

Porque distribuir stock crea dependientes.

Enseñar a producir crea un país.