La política se ha vuelto demasiado cómoda con promesas.
Creemos que un gobierno debe ser juzgado por lo que existe cuando se termine su mandato.
Una nueva línea de ferrocarril. Una carretera mejor. Electricidad más fiable. Servicios públicos más rápidos. Universidades más fuertes. Mejores hospitales. Industrias más productivas. Nuevas tecnologías desarrolladas en el hogar. Un militar preparado para el futuro. Ciudades más limpias y más resistentes. Más oportunidades para la gente común.
Estas cosas no se pueden lograr solo a través de consignas.
Nuestro enfoque es simple. Cada problema nacional importante debe situarse frente a la gente que lo entiende mejor. Los ingenieros deben ayudar a diseñar infraestructura. Los economistas deben dar forma a la política económica. Los científicos deben guiar la investigación. Los profesionales militares deben determinar los requisitos militares. Los médicos y expertos en salud pública deben configurar la política de salud. Los urbanistas deben diseñar ciudades. Los técnicos deben ayudar a construir los sistemas de mañana.
La política establece la dirección nacional. Expertise determina cómo llegamos allí.
No rechazaremos una idea porque vino de la izquierda política. No aceptaremos una idea porque vino del derecho político. Lo juzgaremos por pruebas, viabilidad, costo, consecuencias y resultados.
Y cuando algo no funciona, lo cambiamos.
El objetivo de este mandato de cinco años no es crear la apariencia de progreso. Es crear un progreso que se pueda medir.
Al final de cinco años, la gente tendrá la palabra final.
Cinco años de trabajo. Entonces el país decide.
