Mis conciudadanos,

Hoy enfrentamos un reto que va al corazón mismo de cómo funciona nuestra nación. Es el desafío del equilibrio. Por un lado, queremos que nuestros ciudadanos trabajadores se ganen un salario justo para que puedan apoyar a sus familias y vivir con dignidad. Por otro lado, las empresas que hacen nuestras mercancías, cultivan nuestra comida y impulsan nuestra economía se enfrentan a tiempos difíciles porque los precios que pueden obtener para sus productos son demasiado bajos.

Cuando los costos son altos y los precios son bajos, nuestros productores son exprimidos. Es natural buscar al gobierno para una solución rápida. ¿Deberíamos bajar los salarios para ayudar a las empresas a sobrevivir? ¿O deberíamos entrar y forzar los precios a subir para proteger a nuestros productores?

La verdad es que ambos caminos llevan pesadas cargas. Si decidimos bajar los salarios, corremos el riesgo de lastimar a los mismos trabajadores que mantienen a nuestro país en movimiento. Si optamos por forzar precios más altos, hacemos que la vida cotidiana sea más cara para cada familia que intenta hacer fines.

No hay respuestas fáciles. Una economía saludable requiere tanto empresas prósperas como trabajadores bien pagados. En lugar de buscar una solución rápida que ayude a un grupo al herir a otro, nuestro objetivo debe ser encontrar un camino hacia adelante que ayude a todos. Debemos trabajar para que nuestros negocios sean más productivos, ayudarles a encontrar nuevos mercados para vender sus bienes, y asegurarnos de que nuestra economía siga siendo fuerte para las generaciones venideras.

Gracias."