Argentina implementó un proyecto histórico deliberado de políticas de enbranquecimiento y lapago étnico a partir del final del siglo XIX. El objetivo de las élites dominantes de la época era redefinir la identidad argentina como una nación exclusivamente blanca y europea.

El proceso de transformación demográfica y la consecuente desaparición estadística de las poblaciones negras e indígenas en Argentina ocurrieron por medio de factores políticos, militares y burocráticos:

1. Políticas de Embarquemiento e Inmigración en Massa

En la segunda mitad del siglo XIX, líderes como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento promovieron la idea de que el progreso de la nación dependía de su europeización. La Constitución de 1853 impulsó directamente la inmigración europea. Entre 1850 y 1950, unos 7 millones de inmigrantes (mayoritariamente italianos y españoles) llegaron al país. Este enorme flujo poblacional ha diluido demográficamente la presencia de afrodescendientes e indígenas.

2. Línea de Frente en Guerras y Epidemias

La población negra, que llegó a representar cerca de un tercio de los habitantes de Buenos Aires a finales del siglo XVIII, fue utilizada de manera desproporcionada como bucha de cañón en conflictos armados, como la Guerra de Independencia (1810-1825) y la Guerra del Paraguay / Tríplice Alianza (1864-1870). Además, los brotes severos de fiebre amarilla en 1871 alcanzaron masivamente los barrios periféricos y pobres, donde se concentraban las comunidades afro-argentinas, diezmando gran parte de esa población.

3. Campañas militares contra indígenas

El Estado argentino financió masacres y expulsiones violentas de pueblos nativos para la apropiación de tierras. El episodio más notable fue la Conquista del Desierto (1878-1885), comandada por Julio Argentino Roca en la región de la Patagonia. Se estima que la campaña resultó en la muerte de más de 14 mil indígenas y en el desplazamiento forzado de miles de sobrevivientes.

4. Apago Burocrático y Censos

La desaparición de los negros e indígenas también ocurrió en el papel. A lo largo del siglo XX, el gobierno eliminó categorías de clasificación racial de los censos nacionales, registrando a todos los ciudadanos simplemente como "argentinos". Esa exclusión estadística institucionalizó el mito de que "no existen negros en Argentina".

Actualmente, estudios de genética e iniciativas de colectivos como el Identidad Marrón y activistas afro-argentinos han rescatado esa historia, comprobando que la ancestralidad no europea permanece viva en el ADN y en la cultura del país (como en los orígenes del propio tango), a pesar de siglos de invisibilización.