Todas las naciones se enfrentarán a desafíos.
No importa cuán fuertes nos volvamos, cuán prósperas sean nuestras tierras, ni cuán pacífico parezca el mundo. Siempre habrá un nuevo desafío más allá del horizonte. Guerra, división, dificultades, incertidumbre. Estas cosas han puesto a prueba a todos los pueblos que nos precedieron, y también nos pondrán a prueba a nosotros.
Lo que importa no es si esos desafíos se presentan o no.
Lo que importa es cómo las afrontamos.
Creo que nuestra mayor fortaleza jamás provendrá de una sola persona en el poder. No provendrá del tamaño de un ejército, de la riqueza de un tesoro ni de la extensión de territorio bajo nuestra bandera.
Proviene de la unidad.
Una persona puede ser fuerte. Un pueblo unido puede ser invencible.
Ese es el tipo de fortaleza que quiero ayudar a desarrollar.
Soy nuevo en estas tierras. No pretendo saberlo todo sobre este mundo ni sobre todos los desafíos que nos aguardan. Aquí hay líderes que han librado batallas que jamás he visto y naciones que se fundaron mucho antes de mi llegada.
Así que tengo la intención de escuchar. Tengo la intención de aprender. Y cuando llegue el momento, tengo la intención de estar al lado de aquellos que estén dispuestos a trabajar por algo más grande que ellos mismos.
No busco el liderazgo porque quiera tener poder sobre los demás.
Busco la oportunidad de servir porque creo que la fuerza debe usarse para proteger a los demás.
Habrá desacuerdos entre nosotros. Es normal que los haya. Las diferentes ideas nos fortalecen cuando estamos dispuestos a escucharnos. La unidad no significa estar de acuerdo ciegamente en todo. Significa recordar que, cuando terminen las discusiones, seguiremos bajo la misma bandera.
Cuando uno de nosotros tiene dificultades, le ayudamos a levantarse.
Cuando nuestra gente está amenazada, la defendemos.
Cuando los desacuerdos pueden resolverse mediante la palabra, preferimos la diplomacia al derramamiento de sangre.
Y cuando la paz ya no puede protegerse solo con palabras, nos mantenemos unidos y la defendemos.
Porque la paz sin la fuerza para protegerla es solo temporal.
No puedo prometer que el camino que tenemos por delante siempre será fácil. No puedo prometer que nunca tropezaremos ni sufriremos una derrota.
Lo que puedo prometer es lo que creo:
En la unidad encontraremos la fuerza.
Mediante la fuerza, protegeremos la paz.
Y juntos, superaremos cualquier desafío que este mundo nos presente.
Un lobo solitario puede sobrevivir.
Una manada puede resistir.
🐺 — Lobo
