NEW DELHI — India es una nación de crecimiento económico extraordinario, progreso tecnológico y diversidad social. Sin embargo, detrás de la imagen de un país en desarrollo rápido se encuentra una realidad difícil: los beneficios del desarrollo no siempre se distribuyen por igual.

En toda la India, millones de personas siguen luchando con bajos ingresos, empleos inseguros, acceso desigual a la educación de calidad, salud y vivienda, mientras que una sección relativamente pequeña disfruta de enormes oportunidades económicas y riquezas.

Cuando el nacimiento determina la oportunidad

La desigualdad económica está estrechamente vinculada con la desigualdad social. La casta, género, antecedentes familiares, lugar de nacimiento y situación económica de una persona pueden influir en las oportunidades que se les ofrecen.

Para los niños de familias más pobres, la educación puede ser particularmente difícil. Aunque las escuelas gubernamentales, las becas y los programas de bienestar social han ampliado el acceso, la pobreza todavía puede obligar a los jóvenes a abandonar la educación antes de comenzar y a incorporarse a la fuerza laboral.

Las mujeres y las comunidades históricamente desfavorecidas también siguen enfrentando barreras en el empleo, los salarios, la propiedad y la representación.

El crecimiento debe alcanzar el fondo

La expansión económica de la India ha creado nuevas industrias, empresas y oportunidades de empleo. Sin embargo, el crecimiento económico no puede garantizar la igualdad.

Millones de trabajadores siguen dependiendo del empleo informal, donde los salarios y la seguridad laboral pueden ser inciertos. Los agricultores y los trabajadores rurales son especialmente vulnerables a las fluctuaciones de los ingresos, el clima y las condiciones de mercado.

El desarrollo no puede medirse sólo por rascacielos, mercados de valores o PIB. También debe medirse si un trabajador ordinario puede pagar alimentos, educación, salud y un hogar digno.

La demanda del pueblo

La lucha contra la desigualdad no es una demanda de igual riqueza para cada individuo. Es una demanda de igual dignidad, igualdad de oportunidades y una oportunidad justa para mejorar su vida.

Una India más iguala requiere una educación pública y una atención de la salud más sólidas, un empleo digno, salarios justos, seguridad social, la aplicación efectiva de los programas de bienestar social y oportunidades genuinas para las comunidades desfavorecidas.

La responsabilidad no pertenece únicamente al gobierno. Las empresas, las instituciones y la sociedad en su conjunto también deben hacer frente a la discriminación y la exclusión económica.

EDITORIAL — NUESTRO

“Una nación no puede llamarse verdaderamente próspera cuando la prosperidad pertenece sólo a unos pocos.”

La promesa de la India debe extenderse más allá de aquellos que ya son privilegiados. El trabajador, agricultor, estudiante, mujer, pequeño empresario y todo ciudadano económicamente vulnerable deben tener un lugar en el futuro de la India.

El amanecer del progreso será significativo sólo cuando su luz llegue a cada hogar.